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O sea, sí tenemos claro ya, gracias a las tendencias más vanguardistas de la izquierda, que el mundo se divide, y punto, en victimarios y víctimas
00:10 martes 10 febrero, 2026
Colaboradores
El Doctor Patán vio el video en el que el Ministro Presidente del Calpulli Constitucional disfrutaba del legítimo derecho a que tus subalternos, perdón: compañeros subalternos te boleen los zapatos, recompensa apenas justa por 500 años de resistencia, y se llenó de dudas, acicateadas, hay que decirlo, por el escepticismo de su amigo Pablo.
O sea, sí tenemos claro ya, gracias a las tendencias más vanguardistas de la izquierda, que el mundo se divide, y punto, en victimarios y víctimas, y que las víctimas, por el hecho de pertenecer a una colectividad históricamente agraviada, tienen derecho a todo y para siempre. Hasta ese punto, todo bien. Lo que pasa es que luego viene el problema de la categorización de las referidas víctimas, y ahí es donde uno se pierde un poco. Me explico:
Ya entendimos que, en su condición de representante de los pueblos originarios, el Ministro Presidente está muy por encima, en la jerarquía de víctimas, de la mujer que le boleaba los zapatos, porque sí, las mujeres son víctimas, pero, parece, menos que los indígenas, y mucho menos si son blancas, porque, han de saber, no se puede ser víctima y blanco al mismo tiempo. Ahora bien, ¿estaría el Ministro Presidente hasta arriba en la cadena alimenticia de los agraviados históricos? No me parece una duda menor.
En México, sabemos, hay también una población chino-mexicana. Si, digamos, en un futuro contendiera para ese cargo un hombre mitad indígena, mitad chino, ¿sería más o menos víctima que el actual ministro? Quiero decir: la suma de chinitud e indigenitud, ¿potencia lo víctima, por la suma de dos comunidades agraviadas, o más bien lo diluye, por aquello de que los mestizajes no se ven bien en esta patria neo mexica? Otra duda.
Si lo víctima se potencia en este último caso, pero entra a la contienda un indígena puro que además es parte de la comunidad gay o trans, ¿quién queda más arriba? Y otra: si la batalla es entre el indígena-LGTB+ y una hipotética mujer indígena, ¿quién lleva la delantera? Tiendo a pensar que el primero, porque los usos y costumbres apuntan a que las mujeres tienen una posición culturalmente, o sea intocablemente, subordinada, pero, la verdad, no tengo certezas en esto.
De momento, el Doctor Patán tiene una solución: ¿y si abrimos en el organigrama de la 4T un puesto de Bolero del Bienestar que solo podría ocupar un hombre blanco, obviamente heterosexual, con estudios universitarios y dominio del inglés, es decir, un heredero anglófono de la casta maldita de Hernán Cortés? Ahí sí, no hay duda con la pertinencia de ponerlo de rodillas, ¿no? En fin, que urge una taxonomía de las víctimas.
Me adelanto a su pregunta: no, aquí su Doctor no aceptaría el cargo. Sé que tengo que pagar culpas históricas, pero mis ocupaciones profesionales me lo hacen imposible de momento.
POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPATAN09