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Buscaba la Muerte un perfil de valía para obsequiarle el gobierno del norte, pero en las urnas y en la encuesta del día
00:00 domingo 8 noviembre, 2026
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Se apoderó la dientona de esta columna, arañando con su larga y filosa guadaña a políticos abandonados por la fortuna, debido a su transas y su muy mala entraña. Aquí van estas humildes rimas sobre muy notables personajes que ansiosos de brillar en la vitrina acabaron haciendo corajes: Tatiana Clouthier: Buscaba la Muerte un perfil de valía para obsequiarle el gobierno del norte, pero en las urnas y en la encuesta del día, a la "Tía Tatis" le aplicaron el corte. La Parca le dijo con fría ironía: “En la encuesta de Morena no tuviste soporte, Clara Luz se queda con la nominación, y tú te me vienes directito p’al panteón”. Se quedó Tatiana enojada por la decisión, que gritó a la flaca: “¡Esto fue una vil traición! Guadalupe Taddei: La Catrina llegó al INE con un ferétro de cartón, buscando a doña Guadalupe por tanta contratación; “Ay, Lupita”, le dijo, “se te armó la confusión, por los audios y videos de tu contratista socarrón. Taddei alegó que todo era una calumnia, incluido el champán de parís y el camionetón. Pero la parca exhibío sus gustos de alcurnia, le exigió su renuncia y la mandó al panteón. Ya descansa en la tumba la exjefa electoral, aunque dejó al pobre INE, con una crisis de terror. Maru Campos: Llegó la Muerte a Chihuahua con la ley bien estudiada, y a Maru halló metida en una bronca bastante pesada. Por culpar a su exfiscal de traición y de casinos, armó un borlote en el PAN haciéndoles perder el tino. “A mí no me eches la culpa”, gritó Jáuregui en prisión, mientras la nomenclatura panistas le reclamó la traición. Ella, respondona como es, siguió con la misma canción pero el blanquiazul entero ya no confía en su gastión. Hoy Maru purga su pena en un panteón clausurado, dejando al panismo en crisis, sin timón en el estado. Eduardo Gutiérrez Mancilla: A San Lázaro entró la Muerte buscando al tricolor, y topó a Gutiérrez Mancilla armándola de terror. Con su estilo de hooligan parlamentario, se lo cargó al más allá, dejándolo sin salario. Ni sus gritos en tribuna ni su fuero lo van a salvar, del funeral preparado por los que quiso agraviar. Ya descansa en la fosa el polémico legislador, mientras Alito le llora con profundo dolor. Quiso armar otra bronca metido en el ataúd, pero la flaca lo despojó de micrófonos y su curul. EN EL VISOR: Por la premura del diarismo y con el cierre en agonía mezclamos algo de periodismo con la nuevas artes de la IA. POR RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN