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Esos nuevos/viejos principios de pragmatismo se hacen cada vez más presentes en las relaciones regionales
00:01 jueves 29 octubre, 2026
Colaboradores
La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil es considerada como un punto de inflexión en el que se detiene la marcha derechista en América Latina, que vio durante los últimos dos años lo que parecía el implacable ascenso de gobiernos conservadores.
Pero quizá más, o menos, que eso, subraya también la importancia del pragmatismo ¿Puede Brasil subsistir solo en América del Sur? Probablemente sí, pero tiene fronteras con diez países y ni uno ni los otros pueden ignorarlo. De hecho, no pueden ignorarse mutuamente.
Ciertamente, México ha parecido a veces determinado a ignorar a sus vecinos al sur, pero la realidad es que no puede ni debe. ¿Puede México dejar de lado sus asociaciones como la Alianza del Pacífico con Chile, Perú y Colombia, que ahora son gobernados por regímenes de derecha?
La respuesta es, por supuesto, no.
Ciertamente, el argentino Javier Milei parece difícilmente inclinado a tener relaciones personales cordiales con Lula da Silva o con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para el caso. Pero cada uno de esos países tiene intereses de largo plazo que van más allá del régimen que ahora tengan.
Argentina es miembro del Mercosur, compuesto también por Brasil, Paraguay y Uruguay: el mandatario paraguayo, Santiago Peña, es de derecha, pero el uruguayo Yamandú Orsi es de izquierda. Y se trata de un grupo suficientemente importante para sus miembros, como para dejar de lado los pleitos doctrinales.
Esos nuevos/viejos principios de pragmatismo se hacen cada vez más presentes en las relaciones regionales. Sheinbaum y su contraparte peruana, Keiko Fujimori, parecen haber superado el diferendo alrededor de la institución de Pedro Castillo, 2022, que tanto irritó al entonces presidente Andrés Manuel López Obrador y llevó a una fractura temporal en las relaciones bilaterales. El nuevo mandatario derechista de Colombia, Álvaro de la Espriella, ya envió señales de que desea mantener una buena relación bilateral.
El gobierno de Chile, que ahora preside el derechista José Antonio Kast, inauguró recientemente una ruta marítima de Punta Arenas a las islas Malvinas o Falkland, que Argentina reclama como parte de su territorio, pero cuya soberanía, economía y ciudadanía están integradas al Reino Unido de la Gran Bretaña. Pero Chile y Argentina comparten una larga frontera y un intercambio comercial importante para ellos, con superávit para el lado argentino.
Bolivia es gobernada por el derechista Rodrigo Paz Paredes, pero puede asegurarse que de ninguna forma va a dejar de relacionarse con sus vecinos, sean el izquierdista Lula da Silva, de Brasil, o los derechistas Milei, de Argentina, Kast, de Chile, o Fujimori, de Perú.
En Centroamérica, el gobierno conservador de Laura Fernández Delgado comparte frontera con Nicaragua, donde el régimen presuntamente izquierdista de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que a su vez, al norte, tienen al gobierno hondureño del conservador Nasry Asfura.
Nadie tiene que abjurar, pero todos pueden ser pragmáticos.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1