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La han querido adornar para justificarla, pero hay cinco puntos torales que no resisten una revisión con mínimos estándares democráticos
00:10 martes 3 marzo, 2026
Colaboradores
En horas, el gobierno de Claudia Sheinbaum enviará al Congreso la iniciativa de reforma electoral. Es tan regresiva para la democracia, los contrapesos, la pluralidad y los mecanismos para acceder al poder, que será la primera propuesta de reforma a la Constitución que no será aprobada por los propios aliados de Morena. Nacerá muerta.
El grupo encargado de redactar la iniciativa, donde entre otros están el polémico Jesús Ramírez Cuevas, el contradictorio Arturo Zaldivar y el incongruente Pablo Gómez, elaboró una propuesta que lejos de generar consenso -necesario en una reforma electoral- mina cualquier posibilidad de acuerdo. Lo que intentan es concentrar más poder en pocas manos, aplastar la pluralidad y representación, y atropellar a todo aquel que les haga sombra.
La han querido adornar para justificarla, pero hay cinco puntos torales que no resisten una revisión con mínimos estándares democráticos.
1) Desaparición del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP). Ese cómputo de actas, que se lleva a cabo a partir del cierre de casillas, en tiempo real y a la vista de todos los ciudadanos, da certeza y confianza en los resultados electorales. Ahora, con el pretexto de la “austeridad”, quieren eliminarlo. De hacerlo, quedaría comprometido el resultado de las elecciones. Los ciudadanos dejaríamos de poder seguir la captura de actas y, en lugar de ser un proceso público, se haría en lo oscurito.
2) Censura. La iniciativa quiere colocar una mordaza en redes sociales a millones de personas. La disfrazan como una cruzada para combatir fake news, pero lo que pretenden es silenciar discrecionalmente lo que les incomode. Quieren un órgano censor con capacidad de eliminar, en tiempo real, lo que consideren falso. ¿Quién definirá qué sí y qué no es falso? ¿Bajo qué parámetros o criterios?
3) Adiós a los plurinominales. Tienen mala fama y reputación, pero garantizan la representatividad. Si avanza lo que se propone, las minorías políticas no tendrían presencia en el Congreso. El partido único lo abarcará todo, porque tiene control de todo el aparato y aceitan la maquinaria con carretadas de dinero. Acabar con la representación proporcional significa golpear la pluralidad y cerrarle la puerta a las minorías.
4) Asfixian al árbitro. De por sí ya lo sometieron, ahora con el cuento de la austeridad le pasan tijera al INE. Se eliminan las 300 juntas distritales del Instituto, lo que pondría en riesgo la imparcialidad y profesionalismo; avanzaría la improvisación, pues se desecha la experiencia y conocimiento.
5) Favorece a Morena con más dinero. La propuesta disfraza como reducción en el financiamiento público los dados cargados en favor del oficialismo. Morena tendría ventaja -y mucho más dinero- sobre el resto. En ese sentido la propuesta del Verde suena más sensata: reducción pareja. Todos los partidos tendrían la misma bolsa que el PT, el partido que menos dinero público recibe.
Todos queremos una democracia más barata, sí, pero el costo en este caso sería mayor, porque la reforma lo único que haría sería darle más control, poder, dinero y cargos a Morena.
Por eso la iniciativa nacerá muerta. No solo la oposición la votará en contra (si se sostienen en sus dichos), también los aliados de la 4T, Verde y PT.
POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
COLABORADOR
@MLOPEZSANMARTIN