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La connotación política para los demócratas es que los candidatos moderados pueden tener mejores posibilidades de triunfo
00:01 miércoles 12 agosto, 2026
Colaboradores
La que parece como súbita popularidad de aspirantes progresistas es tanto un indicio de la irritación contra el presidente Donald Trump y sus políticas como una señal de problemas para el Partido Demócrata.
La contradicción es más aparente que real. Por un lado, Trump se ha convertido en un "ave negra" para demócratas y centristas, al grado que sus índices de aprobación están literalmente reducidos a sus seguidores en el partido republicano. 67% de los estadounidenses afirma que Trump pone su propio beneficio por encima de los intereses de la nación, de acuerdo con una encuesta reciente, y a tres meses de las elecciones legislativas de noviembre, los especialistas auguran que los demócratas obtendrán la mayoría de la Cámara de Representantes (diputados) y tal vez, aunque con menos certidumbre, en el Senado.
Pero los demócratas luchan ahora con lo que parece un ala izquierda energizada por el triunfo de aspirantes progresistas en las elecciones para selección de candidatos, que temen podrían alejar a votantes no afiliados y aun a demócratas moderados.
La atención está fijada en el desempeño electoral de candidatos como Mohamed el-Sayed, ahora candidato demócrata a senador por Michigan, y Francesca Hong, que busca la gubernatura de Wisconsin.
No son los únicos, ciertamente, lo que ha hecho resaltar más la situación de dirigentes como el senador Bernard Sanders, la diputada Alexandria Ocasio Cortez y el alcalde de Nueva York, Zoran Mamdani.
Pero la "oleada de izquierda" es más simbólica que real: 30 candidatos a asientos en el Congreso federal, incluyendo 27 para una cámara de 435 diputados y tres para un cuerpo de cien senadores.
Es cierto en todo caso que son muchos más que los candidatos de izquierda que se han presentado en más de un siglo.
Pero en elecciones que han adquirido una relevancia nacional, en un país donde tradicionalmente la definición como socialista tiene implicaciones negativas y el gobierno actual busca explotar sentimientos antiinmigrantes y antimusulmanes, la situación no es tan fácil.
Peor aún, tanto el-Sayed como Hong ganaron sus internas por porcentajes mínimos y ya sus presuntos rivales republicanos buscan aprovechar sus nombres y su filiación política como argumentos negativos. En el caso de el-Sayed, su fe musulmana ya es parte del debate político.
Para ayudar a complicar las cosas, la mayoría de los aspirantes progresistas parece tener mayor atractivo para grupos demográficos con mejor educación y se encuentran mayormente en centros urbanos, especialmente costeros.
Ciertamente el surgimiento de candidatos progresistas es una señal de que el péndulo político estadounidense podría estar en vías de regresar al centro luego de un desplazamiento tan brutal a la derecha que puso a nacionalistas blancos y extremistas cristianos en posiciones de poder, que sin duda van a tratar de retener.
La connotación política para los demócratas es que los candidatos moderados pueden tener mejores posibilidades de triunfo.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1