Vínculo copiado
#ESNOTICIA
#ESNOTICIA
El presidente Donald Trump dirá lo que quiera, pero es probable que una buena parte de los republicanos lo consideren como responsable principal
00:32 viernes 6 noviembre, 2026
Colaboradores
WASHINGTON. El refrán consabido es que la victoria tiene mil padres y la derrota es huérfana. Y eso puede aplicarse a las elecciones del martes en Estados Unidos.
El presidente Donald Trump dirá lo que quiera, pero es probable que una buena parte de los republicanos lo consideren como responsable principal y otros señalen a sus políticas.
En septiembre pasado, el propio Trump exhortó a los republicanos a hacer campaña como si él estuviera en la boleta. De acuerdo con todos los indicios, hubo quienes lo hicieron, otros prefirieron poner distancia. En su primera reacción después de la debacle del martes, Trump afirmó que si él hubiera estado, el resultado hubiera sido otro.
Parece más bien un intento de hacerse a un lado y no aceptar que el resultado de los comicios se debió a un rechazo frontal a sus posiciones, a sus políticas económicas y, en alguna medida, a la polarización que han producido en Estados Unidos.
El hecho, en todo caso, es que hace sólo unos meses nadie hubiera soñado siquiera con la paliza del martes. Los resultados del martes fueron tanto resultado de la campaña demócrata como culpa de los mismos republicanos, en especial Trump.
Es ciertamente un poco difícil determinar cuál será el efecto en política exterior, aunque algunos piensan que será ahí donde se cobrará los platos rotos y tomará desquite.
Pero muchas de sus medidas domésticas estuvieron íntimamente ligadas a su formulación y sus relaciones internacionales: la inflación estuvo vinculada con las tarifas a las importaciones, el aumento del precio de la gasolina tiene una relación directa con la Guerra en el Golfo Pérsico, la decisión de alinearse con Rusia y el presidente Vladímir Putin en el conflicto con Ucrania, e irritó a demócratas y republicanos; las guerras comerciales con Canadá, México, Europa y Asia tampoco ayudaron a su figura ni a la economía.
Pero los hechos son los hechos. Hasta ahora, Trump se había comportado como si pudiera conformar su propia realidad. Los resultados del martes implican un aterrizaje no muy gentil y, de hecho, ponen su legado en duda, ante la que será lenta corrosión por un ambiente hostil.
Ya recibió los primeros avisos: el vicepresidente JD Vance, su presunto sucesor, señaló la guerra en Iran como factor del rechazo electoral; el gobernador saliente de Florida, Ron DeSantis, atribuyó la pérdida a la economía, la inflación, los precios del petróleo y la guerra en el Golfo Pérsico.
De acuerdo con Jonathan Martín, analista de político.com, hasta 2026 "nunca hubo un presidente que hubiera sido tan responsable por sí sólo de la ola que aplasta a su partido“.
Lo que dijo esperar es que "después de haber logrado organizar una coalición que hubiera roto la espalda del partido demócrata, Trump no mostró interés en sostener esa alianza, y será recordado como una de las grandes oportunidades perdidas en la historia política estadounidense".
Al final, la historia de esta elección será escrita por los votantes que Trump alejó de su coalición: afroamericanos, hispanos, jóvenes y aquellos republicanos tradicionales que lo toleraron, pero nunca acabaron de aceptarlo completamente.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1