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Abre un escenario de incertidumbre para la inversión extranjera y podría afectar especialmente a la industria automotriz y aeroespacial de Querétaro
02:00 lunes 13 julio, 2026
Queretaro
La decisión de los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá de encaminar la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) hacia un esquema de evaluaciones anuales, en lugar de otorgar certeza por un periodo de 16 años, representa un riesgo para la llegada de nuevas inversiones y el crecimiento económico del país, particularmente en estados altamente industrializados como Querétaro. Durante una mesa de análisis, la presidenta de COPARMEX Querétaro, Beatriz Hernández Rojas, señaló que el principal problema no es únicamente la revisión del acuerdo comercial, sino la incertidumbre que genera para empresas que planean inversiones de largo plazo. "La noticia no es positiva para México porque las grandes inversiones requieren certidumbre. Nadie decide instalar una planta para revisar cada año si las reglas del juego cambiarán", sostuvo. Explicó que uno de los principales efectos será el freno a proyectos asociados al fenómeno de la relocalización de empresas (nearshoring), estrategia que colocó a México como uno de los principales destinos para compañías que buscaban acercar su producción al mercado estadounidense. La dirigente empresarial advirtió que el escenario coincide con una economía nacional con bajo crecimiento y una desaceleración de la inversión privada. "Quizá las inversiones ya instaladas permanezcan, pero muchas de las que esperábamos atraer podrían posponerse o simplemente buscar otros destinos", señaló. En el análisis también se abordó la postura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien recientemente celebró la relocalización de parte de la producción de Toyota desde Baja California hacia Texas y reiteró su estrategia de fortalecer la manufactura estadounidense mediante políticas arancelarias y cambios en las reglas del T-MEC. Hernández Rojas consideró que la intención de realizar revisiones anuales responde a la política económica impulsada por Trump desde su primer mandato, orientada a incentivar que las empresas permanezcan o regresen a territorio estadounidense. Entre los cambios que podrían plantearse durante la revisión del tratado destacan el incremento del contenido regional requerido para acceder a los beneficios comerciales —actualmente de 75 por ciento— hasta niveles cercanos al 80 o incluso 85 por ciento, además de que una mayor proporción de esos insumos sea de origen estadounidense. "Modificar las reglas de origen implicaría reconfigurar cadenas de suministro que han tardado décadas en consolidarse entre los tres países", explicó. La empresaria detalló que sectores como el automotriz dependen de procesos altamente integrados, donde un mismo componente cruza varias veces las fronteras entre México, Estados Unidos y Canadá antes de convertirse en un vehículo terminado. La representante de COPARMEX advirtió que Querétaro figura entre las entidades que podrían resentir con mayor fuerza cualquier modificación al tratado debido a su elevada concentración de empresas manufactureras y de exportación. Los sectores automotriz, autopartes, aeroespacial y manufactura avanzada serían los más vulnerables, particularmente en municipios como Querétaro y San Juan del Río, donde se concentra buena parte de la inversión extranjera. "No solamente hablamos de las grandes armadoras o de las empresas transnacionales; detrás de ellas existe una amplia red de proveedores locales que genera decenas de miles de empleos", indicó. Aunque aclaró que el traslado de operaciones de Toyota corresponde a una planta ubicada en Baja California y no afecta directamente a la instalación de la empresa en Querétaro, reconoció que el mensaje enviado al mercado incrementa la percepción de incertidumbre. Además del contexto internacional, Hernández Rojas consideró que México enfrenta la revisión del tratado sin haber atendido diversos señalamientos formulados por sus socios comerciales. Entre ellos mencionó las condiciones laborales, el fortalecimiento del Estado de derecho y, especialmente, la disponibilidad y confiabilidad del suministro eléctrico, un tema que ha sido señalado por inversionistas nacionales y extranjeros. "La competitividad también depende de ofrecer energía suficiente, confiable y a costos competitivos. Ahí Estados Unidos mantiene una ventaja importante", afirmó. No obstante, destacó que más del 80 por ciento de los sectores productivos de los tres países respaldan la continuidad del T-MEC, lo que representa un contrapeso frente a las posiciones más proteccionistas impulsadas desde Washington. Finalmente, confió en que Querétaro pueda mantener un crecimiento superior al promedio nacional gracias a la diversificación de su economía, aunque reconoció que las expectativas de expansión acelerada se han reducido mientras prevalezca la incertidumbre sobre el futuro del principal acuerdo comercial de América del Norte.