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La idea de ordenar el sector mediante reglas claras es acertada, pues la formalización ofrece certidumbre tanto a los usuarios como a los vecinos
00:00 domingo 16 agosto, 2026
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El mercado de las plataformas digitales y la vivienda turística ya ocupa un lugar relevante en la economía de la Ciudad de México, donde representa una fuente de ingresos para más de 160 mil familias. La idea de ordenar el sector mediante reglas claras es acertada, pues la formalización ofrece certidumbre tanto a los usuarios como a los vecinos. Sin embargo, el problema empieza cuando las reglas se diseñan sin tomar en cuenta la realidad operativa. Pude platicar hace unos días con Sean Cázares, director general de la Asociación Mexicana de Viviendas Turísticas (AMVITUR), quien me explicó el callejón en el que se encuentran miles de anfitriones capitalinos. El punto de conflicto radica en la norma que exige a quienes operan más de tres inmuebles registrarse como establecimiento mercantil dentro del sistema del SIAPEM, aunque éste no contempla una categoría o giro compatible con la vivienda turística. La autoridad ha sugerido dar de alta estos espacios bajo la figura de hoteles, lo cual resulta inviable. Un hotel cuenta con una licencia específica y concentra servicios
integrados como restaurantes, bares o gimnasios que justifican un uso de suelo comercial distinto. Equiparar una casa o departamento a este esquema obliga a los administradores a incurrir en una falsedad de declaración, ya que el anfitrión sólo ofrece hospedaje y deriva el resto del consumo económico hacia los comercios y restaurantes del barrio. A esto se suma la restricción que limita la ocupación 50 por ciento del año, una medida que afecta a pequeños propietarios y familias de clase media que invirtieron sus ahorros para complementar sus ingresos.
Los datos de la Asociación Mexicana de Viviendas Turísticas señalan que 97 por ciento del mercado está integrado por perfiles que operan menos de tres propiedades, lo que desmitifica la idea de que el sector está dominado por corporativos abusivos que acaparan inmuebles. La realidad es que operadores profesionales prestan servicios a dueños particulares para profesionalizar la gestión. Resolver este nudo técnico requiere voluntad política y coordinación institucional. La Secretaría de Desarrollo Económico y el Congreso de la Ciudad de México deben trabajar de la mano para crear una categoría mercantil adecuada que no dependa de la actualización de planes parciales de desarrollo urbano, un proceso atorado en la capital desde hace décadas. La experiencia internacional demuestra que la regulación es la única ruta para mantener a la capital como una ciudad productiva y atractiva. La vivienda turística no se debe catalogar como una amenaza para la hotelería ni para el desarrollo urbano, sino una modalidad de hospedaje complementaria.
Permitir que los operadores cumplan con la ley mediante giros acordes a su naturaleza es la vía para garantizar la recaudación fiscal, proteger el patrimonio de miles de familias y dar certeza jurídica a este sector. Por Jaime Núñez Únete a nuestro canal de WhatsApp para no perderte la información más importante 👉🏽 https://gmnet.vip/7Be3H