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La imagen de México (esto es, la divulgada a través de la TV-FIFA), es maravillosa
00:10 viernes 19 junio, 2026
Colaboradores
No tiene caso devanarse el seso en torno de la realidad y la imagen. La imagen puede estar distorsionada, falsificada o ser engañosa de por sí. No es de oro todo lo brillante ni el león resulta como lo pintan.
El más grande falsificador de la realidad en nuestros tiempos —y por tanto creador de realidades virtuales— es el lenguaje digital y su mayor propagación sigue siendo la televisión. El universo encerrado en la pantalla es en sí mismo una realidad preferible a la del mundo externo. El mundo real.
La imagen de México (esto es, la divulgada a través de la TV-FIFA), es maravillosa. Lo mismo pudo creer quien sólo hubiera visto transmisión olímpica en México 68. Tlatelolco no estaba en la pantalla.
Hoy la señora presidenta (con A) ha dicho, la imagen de México es de felicidad y eso resulta cierto, pero es falso. Vaya paradoja:
Es cierto si sólo hablamos de la imagen; falso si nos referimos al país entero cuya felicidad efímera no corresponde con el sufrimiento, la inconformidad o el descontento de muchos fuera de las pantallas, así se trate hasta de esos (ya denunciados por la Primera Magistrada, con A, también), promotores de otra imagen, encaramados en la versión paralela.
Sociólogos y psicólogos deberán explicarnos por qué siempre necesitamos distinciones superlativas.
La señora Sheinbaum dice, el grito de GOOOOOL suena mejor en nuestro estadio. ¿De veras? ¿Cuándo gritan cien mil en Maracaná o se estremece “La bombonera” argentina no suenan y resuenan igual?
Un grito a toda garganta es sólo eso, si le hemos de creer a Seyde con su título, “la fiesta del alarido”. Nada más.
Apenas hace dos días de la fiesta inaugural y ya hemos labrado frisos conmemorativos para inmortalizar la victoria sobre un equipo torpe y lamentable. La necesidad exagera el mérito. La ilusión se parece a la imagen. Ambas son evanescentes.
Un espejo nos mira mientras no cerremos los ojos. Y si damos un paso allá, el reflejo también se va.
“Ariosto me enseñó que en la pálida luna moran los sueños...” Yo parafraseo: desde la pálida luna nos miran nuestros sueños.
Y hace dos días los mexicanos soñamos despiertos. Imaginamos ser lo que no somos, olvidamos cómo somos e imaginamos lo que quisiéramos ser. O creer.
Pero las imágenes no reflejan la realidad completa, por más y como los políticos (y las políticas), se quieran aprovechar del deporte y el espectáculo para gobernar la otra realidad. La paralela.
Quizás el ciego de la biblioteca tenía razón: “el fútbol es popular porque la estupidez es popular". Pero como yo soy estúpido, amo el futbol y el grito del estadio.
POR RAFAEL CARDONA
COLABORADOR
@CARDONARAFAEL