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Ante el trumpismo, ¿el mundo se encuentra a salvo? Las decisiones que se toman en la Casa Blanca, ¿son anecdóticas o síntomas de una pre guerra?
00:01 jueves 22 enero, 2026
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“En un entorno de pre guerra …”, dijo mi interlocutora, y la formulación me cimbró al punto de abstraerme un buen par de minutos de la reunión. “Un entorno de pre guerra” suena a lección de historia, a encabezado de El Nacional, a discurso de Chamberlain, a naftalina. ¿Vivimos un entorno de pre guerra? Me lo pregunté gran parte de la semana, dándome respuestas oscilantes, recordando lecturas de Orwell, tratando de calmarme repitiéndome que quizás estaba muy angustiado. Hasta que desperté ayer. No que hubiera amanecido –no eran ni las 4– pero en mi cena con un amigo habíamos abordado el comportamiento reciente del presidente estadounidense y las reacciones a éste; acaso mi inconsciente se haya quedado ciclado en la conversación. Alargué la mano hacia el teléfono y me topé con la noticia: Trump amenazaba con aranceles del 200 por ciento al vino francés de no aceptar Macron sumarse a un llamado Consejo de Paz para Gaza, integrado hasta ahora por la Argentina de Milei, la Hungría de Orban, la Rusia de Putin y pocos más. Lo del vino podría sonar hasta cómico si el mercado estadounidense no constituyera la cuarta parte de los ingresos de esa industria, y si ésta no representara el 1.4 por ciento del PIB y el 2 por ciento del empleo en una Francia en que parece cantado el relevo de la derecha radical. Scrolleo y me topo con la publicación de la Casa Blanca –Un Trump de IA que iza la bandera estadounidense en Groenlandia– y con la respuesta de un Macron adusto –todavía en clave político / diplomática pero a punto de abandonarla– que se indigna desde Davos. ¿Será el periódico lectura más serena? El New York Times recoge un texto de Alain Berset, titulado “Soy el secretario general del Consejo de Europa. Esto es algo que nunca pensé que tendría que escribir”. Lo que el autor no consideraba concebible era “la posibilidad de que los Estados Unidos desplegaran una acción militar contra un Estado miembro”. Su texto abraza los valores correctos –pregunta si queremos vivir en un mundo en que la democracia sea tenida por debilidad, la verdad por opinión y la justicia por facultativa– pero su profesión de fe en el marco legal y la cooperación institucional concita respeto pero no mucha tranquilidad. Menos paz aún prodigan las declaraciones de un Gavin Newsom –gobernador de California y puntero para la próxima candidatura presidencial Demócrata– que acusa a los cautos pero a fin de cuentas valerosos jefes de Estado europeos de “complicidad” con Trump: no sólo tilda sus esfuerzos diplomáticos de estupidez; los llama patéticos y les ofrece rodilleras, se entiende que para hincarse ante el energúmeno conservador. (Con ese tono, Newsom comienza a parecer su versión progresista… y aún faltan cuatro años para la elección.)