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Leonel juega en EU, vive en Estados Unidos y participará en el Mundial Futbol cuya final se disputará en Estados Unidos, pero eso no lo hace trumpiano
00:01 martes 10 marzo, 2026
Colaboradores
Washington.- De que Leonel Messi es y ha sido uno de los mejores futbolistas que ha dado el mundo nadie tiene duda. Su imagen y prestigio tuvo mayor brillo cuando, de la mano de su compañeros de selección, ganó el pasado Mundial de Fútbol para Argentina, pero la estela de luz que lo acompañaba se opacó por el planeta al visitar la semana pasada la Casa Blanca y ser monigote de Donald Trump.
La fecha del 5 de marzo de 2026 quedará asentada como el día de la ignominia en la biografía de Messi y hará sombra al día de la gloria en la vida del futbolista que fue el 18 de diciembre de 2022 cuando, como capitán de la albiceleste, levantó la tercera copa mundialista para su país.
Trump, como era de esperarse, utilizó a Messi como si éste fuera uno de sus acólitos favoritos al resaltar la magnificencia del argentino con el balón en los pies y de que es ídolo muy admirado de su hijo Barron.
Messi no estaba obligado a asistir a la ceremonia de entrega de un reloj, una camiseta y un balón a Trump. No por ser parte del equipo de futbol Inter Miami, campeón de la liga profesional de Estados Unidos -por cierto mala como la carne de puerco, refugio de futbolistas retirados y en decadencia-, Messi debía presentarse en la Casa Blanca. Pudo haber argumentado cualquier pretexto para no ir, a menos de que Jorge Mas, dueño del equipo y aplaudidor de Trump lo haya obligado.
En Argentina y en otras naciones a Messi lo comparaban, hasta hace unos días, con el astro del futbol de su país, Diego Armando Maradona, y con el rey Pelé, el auténtico dios del balompié brasileño y del mundo.
Ya no. Con la presencia de Messi en la Casa Blanca al lado de Trump, en Argentina se abrió el debate sobre si en realidad el ex símbolo del club español Barcelona, que se había mantenido al margen de la política, ahora de manera radical endosa a un presidente de Estados Unidos racista, belicoso, imperialistas y ególatra.
Messi no es como Maradona, El Pelusa pudo haber sido un imperfecto fuera de la cancha y un superdotado dentro de ella, pero era un hombre congruente que rechazó -y en honor a la historia-, abusos sobre América Latina y otras partes del mundo por las acciones imperialistas de Estados Unidos que ahora descaradamente acuña Trump.
Una proyección de sí mismo que no esperaba Messi, tal vez por su inconciencia o estupidez, es que hoy gran parte de la población mundial que lo admiraba incondicionalmente asume que está a favor de la guerra contra Irán, las políticas anti migratorias y racistas de Trump y hasta del genocidio de palestinos en la franja de Gaza a manos de Israel.
En el futbol, las artes histriónicas y la política, la imagen cuenta mucho y es un paso indispensable para llegar a la cúspide o caer en la ruina.
Leonel juega en Estados Unidos, vive en Estados Unidos y participará en el Mundial Futbol cuya final se disputará en Estados Unidos, pero eso no lo hace trumpiano, ¿o sí? Todo cambia, cantaba Mercedes Sosa.
El escritor y filósofo italiano, Franco Berardi Bifo, más conocido en el mundo por su segundo apellido que se le toma como mote, acaba de publicar un nuevo libro que debe ser lectura obligada en estos tiempos agitados bajo las políticas impositivas e inhumanas de Trump.
“Pensar después de Gaza. Ensayo sobre la ferocidad y la extinción de lo humano”, lleva por título la nueva obra de Bifo que en español publica el sello Tinta Limón de Ediciones LOM.
Este libro de Bifo salió antes de que Trump, junto con Israel, crearan una nueva guerra al bombardear a Irán. En este trabajo el también ensayista italiano nos deja estos párrafos para la reflexión sobre la actualidad global y sus antecedentes innegables: “En este panorama psíquico, el hombre naranja cumple una función terapéutica. El carácter obsceno de sus declaraciones -que los demócratas consideran escándalos imperdonables- es, en realidad, el punto fuerte de su comunicación. La coprolalia en el poder… Pero la tortura y el exterminio, el racismo y la guerra han regresado con gran fanfarria en varios lugares de la tierra, y ahora evidentemente toda esperanza se ha extinguido en Gaza, donde el regreso del genocidio a manos de las víctimas de otro genocidio demuestra que ya no tiene sentido continuar. No hay esperanza de que la humanidad pueda alguna vez ser humana”.
Ojalá, Messi lea esta obra de Bifo para que entienda por qué su biografía quedará manchada con tinta indeleble por prestarse al juego de Donald Trump y del dueño del equipo que le paga y le cumple caprichos.
POR: J. JESÚS ESQUIVEL
@JJESUSESQUIVEL