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Nuestro embajador en EU, por su tibieza, permite que se impongan ficciones periodísticas encima de lo que hace el gobierno de Sheinbaum
00:10 domingo 25 enero, 2026
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Washington.- Justo ahora que impera la desinformación, la especulación y la incertidumbre por lo que puede o no hacer de manera unilateral e intervencionista el presidente Donald Trump, la embajada y el embajador de México en Estados Unidos, brillan por su ausencia. Trump amenazó hace unos días con dar el banderazo para que el Pentágono ataque en tierra a los cárteles del narcotráfico porque argumentó que básicamente gobiernan en México. Eso desató una tormenta de información falsa, rumores y afirmaciones sustentadas en suposiciones y desdenes hacia el gobierno de Claudia Sheinbaum. Las ansias que tienen algunos de que Trump invada militarmente a México y capture a políticos y gobernantes para llevarlos a una prisión en Estados Unidos, como lo hizo con el ex presidente venezolano Nicolás Maduro, se pueden leer en ‘análisis y reportajes’ tanto en la prensa de nuestro país como en la gringa. En la era trumpiana, para bien o para mal, el presidente de Estados Unidos es ejemplo de que, para cumplir sus siniestros objetivos imperialistas e intentar doblegar al gobierno que le plazca, sus palabras y nombre tienen y deben ser una constante en medios de comunicación. Lo que ocurre y se dice en la capital estadunidense sobre México y el gobierno de Sheinbaum por parte de Trump y funcionarios de su gobierno, ante la ausencia de un embajador y por ende embajada de México en Washington dispuesto a contrarrestar o intentar equilibrar la narrativa, la prensa y reporteros tendenciosos lo aprovechan para dar rienda suelta a despropósitos que pueden llegar a ser muy peligrosos. Un embajador en Washington que no habla ni defiende ante los medios de comunicación los intereses de México, minimiza al país y a sí mismo. Esteban Moctezuma, nuestro embajador en Estados Unidos, por su tibieza y posiblemente pavor a la prensa, permite que se impongan ficciones periodísticas encima de lo que hace el gobierno de Sheinbaum para contener y, por qué no, hasta contentar a Trump con la finalidad de que no nos utilice como conejillo de indias para sus disparates. Los pocos, ya casi inexistentes representantes o corresponsales de medios de comunicación de México que quedamos en Washington, ya ni perdemos tiempo solicitando ‘un comentario o reacción’ del embajador de México porque es como pedirle a Trump que respete a la Constitución política de su nación y deje de perseguir a inmigrantes indocumentados. Hoy es cuando a México más le urge contar en Washington con un embajador o embajadora que tenga valor para con pragmatismo, oficio y astucia; balancee la discusión sobre la relación bilateral. Entendemos que desde que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador centralizó para mal en Palacio Nacional a la política comunicación del gobierno federal, funcionarios ineptos se sintieron en la gloria porque les quitaron la obligación de demostrar que trabajaban. Eso permitió también que representantes como Moctezuma, por cierto, un resabio del gobierno de AMLO heredado inexplicablemente a Sheinbaum, se encumbraran como monolitos carentes de la obligación de rendirle cuentas a los mexicanos que pagan su salario. Los medios de comunicación y comunicadores de México no somos una pera en dulce. El desprestigio ante la sociedad se ha ganado a pulso y aunque no todos entran en el mismo costal, cívicamente tenemos la responsabilidad de contribuir a que funcionarios como Moctezuma rindan cuentas a sus patrones: los mexicanos, le guste o no al embajador. Es una vergüenza que la prensa de México utilice como fuente lo que publica la prensa estadunidense para informar sobre temas de la relación bilateral en la etapa tan crítica de la injerencia trumpiana. No somos tontos para no reconocer cuando la prensa de Estados Unidos publica una volada citando a fuentes anónimas. La intención de este tipo de periodismo pretende mostrar a un gobierno mexicano incapacitado y maniatado para defenderse y a merced de Trump. Hay otro vicio que el gobierno y funcionarios de México toman como hoja de ruta desde que lo impusieron los priistas y panistas de antaño: que cuando un integrante del gabinete presidencial se atreve a defender al país dando declaraciones a la prensa, opta por hacerlo con la de Estados Unidos desdeñando totalmente a la de México. Ejemplo, la entrevista de Omar García Harfuch a The New York Times. Dicen que Moctezuma va mucho al Capitolio. ¿A qué?, solo él lo sabe. POR: J. JESÚS ESQUIVEL @JJESUSESQUIVEL