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Brutal como es y pese a las protestas de israelíes y sus aliados, la equiparación se extiende cada vez más
00:10 viernes 17 julio, 2026
Colaboradores
Una brutal comparación entre la actual situación de Gaza y la de los campos de exterminio nazis puso de relieve el problema actual de Israel: a ojos de una creciente corriente de opinión en el mundo, se ha convertido en verdugo.
En días pasados, una manifestación pro-palestina desplegó una reproducción de la puerta de entrada de Auschwitz, el tristemente célebre campo de concentración, con el nombre de Gaza en lugar de su lema de trabajo.
Brutal como es y pese a las protestas de israelíes y sus aliados, la equiparación se extiende cada vez más. No es la primera vez que alguien hace el planteamiento; es tan solo la más reciente, pero una que ocurre en un marco cada vez más negativo, cuando la opinión pública mundial parece cada vez menos dispuesta a pasar por alto las transgresiones cometidas por el gobierno de Israel.
Porque el problema es que Israel ya no es visto como David, como el pequeño estado que lucha y prevalece frente a situaciones imposibles.
Israel pasó ahora a ser Goliat. Tiene la imagen de ser una potencia económica, militar y nuclear con intenciones expansionistas, incluso entre sus principales aliados, como Estados Unidos, donde el papel del primer ministro Benyamin Netanyahu en la decisión de atacar Irán el pasado febrero es objeto de debate.
Netanyahu y sus políticas, desde el aparente auspicio y protección de asentamientos ilegales en áreas de población palestina hasta sus maniobras para mantenerse en el poder, han tenido un impacto negativo.
Nadie aprobó ciertamente la brutalidad de los ataques del siete de octubre de 2023, donde las milicias palestinas de Hamas probaron su versatilidad y sus capacidades de combate, pero también su disposición a una crueldad y una indiferencia a los derechos humanos que hizo recordar las campañas de Tamerlán, el legendario conquistador turco-mongol que dejó una leyenda por sus sanguinarios métodos.
Pero la respuesta israelí no fue menos brutal y las imágenes que acompañaron el arrasamiento de Gaza le costaron simpatías a Israel. Los reportes sobre lo que pareció una versión ampliada, distorsionada y desproporcionada de la Ley del Talión, reflejaron menos un país a la defensiva o en busca de venganza que uno empeñado en una forma de limpieza étnica que liberaría un trozo de territorio sea para nuevos asentamientos o para proyectos turísticos.
La opinión pública mundial es hoy por hoy mayormente negativa hacia Israel: 67% como promedio de una encuesta en 36 países hecha por el Pew Center en el primer semestre de este año, 60% para ser exactos en Estados Unidos, entre 60% y 80% en una docena de países de Europa y entre 50% y 60% en media docena de naciones latinoamericanas, incluso México.
La realidad es que las barbaridades del conflicto hacen olvidar que no todos los judíos son sionistas ni todos los propalestinos son enemigos de la existencia de Israel.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1