Vínculo copiado
#ESNOTICIA
#ESNOTICIA
La reciente polémica en Nexos arroja una pregunta: ¿hace un medio su labor si sólo publica opiniones que gocen de amplio consenso?
00:00 lunes 17 agosto, 2026
Colaboradores
No envidio al equipo de Nexos al momento de recibir el artículo de Ezra Shabot titulado “Genocidio”. De entrada, porque un escrito sobre un asunto grave y contencioso –la situación que priva en Gaza– y que convoca lecturas desde la identidad exigirá enorme prudencia editorial, más cuando su autor se adscribe a una de las identidades en juego y ésta resulta polémica (no sin injusticia) en el contexto presente. Publicar un texto que postule o refute genocidas los recientes actos del gobierno israelí no puede sino molestar al menos a parte de la audiencia. Que su recepción se produzca en un entorno –el de la economía de los afectos dictada por las redes sociales– proclive al pánico moral y la violencia discursiva constituye ya la tormenta (de mierda) perfecta. Agravante no menor: el texto es malo. No porque no comparta yo su planteamiento central –que no lo comparto: coincido con Amnistía Internacional y el Instituto Lemkin en que la guerra de Netanyahu contra la población palestina pareciera buscar erradicarla en virtud de su identidad– sino porque para articularlo no ofrece argumentos sino aseveraciones lapidarias: reduce a clichés unitalla la práctica de un Islam que no concibe sino fundamentalista, exime a Israel del rasero laico con que descalifica la orientación religiosa de los gobiernos de países musulmanes, condena a todo gazatí al estatuto de mártir adoctrinado, identifica sin pruebas a los niños muertos a resultas de bombardeos israelíes como yihadistas de facto o en potencia. Más aún, nos adivina enemigos de Israel y de su derecho a existir (no es mi caso) a todos quienes postulamos genocidas a sus actuales gobernantes y nos acusa de leer a todos los judíos como cómplices (menos aún, dirá este buen amigo de tantos judíos, varios de los cuales disienten en parte o en todo de Ezra). Dicho eso, de haber sido editor de Nexos habría publicado el texto. En un contexto tan cargado como el de ese tema, negar la publicación a alguien que da voz a una de las partes de un conflicto nada sencillo de comprender no se antoja buena práctica para un medio que, desde su fundación en los años 70, se ha pretendido tribuna conducente al debate.
Cierto: el texto de Shabot habría sido menos incómodo de haberse visto acompañado de otros no por fuerza que argumentaran la postura contraria sino que, por ejemplo, ofrecieran una visión más rica e informada de lo que constituye genocidio. Cierto, Nexos reaccionó bien –con una lúcida refutación no política sino semiológica de Hugo Garciamarín y un florilegio de textos sobre la cuestión palestina de publicación previa– pero también es verdad que podría haber previsto y atajado el zafarrancho. Hubo discusión, sí, pero no en el tono más constructivo para la vida pública. Gajes del oficio de editor en tiempos de la cólera. Únete a nuestro canal de WhatsApp para no perderte la información más importante 👉🏽 https://gmnet.vip/7Be3H