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Esa evocación de Hannah Knowles en The Washington Post podría bien ser ahora el motivo central de la ola de declaraciones aparentemente contradictoria
00:01 jueves 12 marzo, 2026
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Hace apenas dos semanas, el 24 de febrero, el presidente Donald Trump presumía, en el primer mensaje sobre el Estado de la Unión de su segundo mandato, de una economía en la que los precios de la gasolina habían bajado a la mitad o menos de lo que eran durante el régimen de su predecesor, Joe Biden.
Esa evocación de Hannah Knowles en The Washington Post podría bien ser ahora el motivo central de la ola de declaraciones aparentemente contradictorias que su gobierno emitió el fin de semana y que algunos creen comienzan a preparar estrategias de salida de un conflicto que llevó ya a que el barril de petróleo se cotice cerca, si no a veces por encima, de los cien dólares.
Y así, el costo de la gasolina comienza a ser un factor en la opinión pública estadounidense y la deteriorada imagen del gobierno Trump de cara a las elecciones legislativas de noviembre. Pero de creer al propio presidente Trump, el conflicto en Irán está cerca de terminar y EU emerge victorioso de una situación de guerra que recientemente calificó como "una corta excursión".
El presunto día de campo se ha convertido en una onda bélica expansiva que comienza a afectar a la economía mundial y particularmente a EU. Trump señaló el lunes que esperaba un pronto fin del conflicto, reclamó el derecho a decidir al próximo líder de Irán y advirtió a los iraníes contra el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa la quinta parte del petróleo mundial para mercados como China, la India, Japón, Sudcorea o Taiwán.
Pero de acuerdo con reportes, el gobierno iraní no parece dispuesto a rendirse tan fácilmente y de hecho, desde los primeros días de la confrontación había iniciado una estrategia de vender cara su derrota al lanzar proyectiles y drones "suicidas" contra países productores de petróleo como Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Kuwait, que albergan bases militares estadounidenses en las riberas del Golfo Pérsico.
Si las declaraciones de Trump son parte de una estrategia para mantener desconcertados a sus adversarios, como parte de la no-declarada guerra, las respuestas de Irán parecen también parte de una campaña para mantener la solidez del gobierno teocrático frente a sus adversarios internos y externos.
En otras palabras, ambas partes se dicen determinadas a proseguir su conflicto tanto tiempo como sea necesario, pero mientras más se prolongue, habrá una mayor presión política doméstica estadounidense por salir del pantano, pero también mayores daños a la infraestructura y la población iraníes.
Uno de los principios por los que el presidente Trump se ha guiado a través de su vida es nunca aceptar derrota y siempre proclamar victoria, sin importar qué tan profundo sea el agujero en que se encuentre. Esa filosofía ha sido una constante a lo largo de la vida empresarial y ahora política del mandatario y bien podría estar presente en sus actuales planes.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE