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Esto viene al caso luego de un par de pecados veniales, que no mortales, de expresiones presidenciales
00:10 jueves 9 abril, 2026
Colaboradores
Uno de los principales problemas de Roberto Velasco al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores será convencer al aparato político que las cuestiones de política exterior son un tema de estado.
Esto viene al caso luego de un par de pecados veniales, que no mortales, de expresiones presidenciales: una, la renovada intercesión a favor de la liberación de Pedro Castillo en Perú, por considerar que su encarcelamiento y condena por intento de golpe en diciembre de 2022 es una injusticia.
La segunda, la evidente simpatía expresada por la candidatura presidencial del senador Iván Cepeda, del Partido Pacto Histórico para las próximas elecciones en Colombia.
Nada extraordinario, excepto que probablemente debieron darse a través del partido de gobierno, Morena, para al menos guardar las apariencias de que hay una línea de separación entre partido y gobierno.
En términos reales, habría que recordar, por ejemplo, que el señor Castillo fue destituido hace más de tres años luego de un intento propio por disolver al Congreso peruano. De hecho, es un ejemplo de la disfuncionalidad política peruana, con ocho presidentes desde 2016, incluso el propio Castillo y los tres que le siguieron en el puesto.
Pero la situación política peruana es caracterizada por esa permanente crisis de gobierno simbolizada por el continuo revuelco de mandatarios ante un congreso fraccionado, poderoso y celoso de sus prerrogativas; por los 35 candidatos presidenciales inscritos para las elecciones del domingo y el casi ridículo hecho de que la candidata dominante, la derechista Keiko Fujimori, tiene un abrumador 15% de apoyo en las encuestas...
El apoyo a Castillo fue hecho por el ahora expresidente Andrés Manuel López Obrador luego de que Castillo se declarase su admirador y buscará su consejo.
En el caso de Colombia, el senador Cepeda se ha reunido en dos ocasiones con la presidenta Claudia Sheinbaum. De acuerdo con algunas versiones, Jesús Ramírez, el coordinador de asesores de la presidencia y exvocero de López Obrador, desearía colaborar con la campaña de Cepeda.
Meniales como son, los pecadillos pueden ser vistos al fin y al cabo como intervención en asuntos internos de otros países. En el caso de Perú, en diciembre Lima rompió relaciones por considerar que el asilo a Betssy Chávez, excolaboradora de Castillo, fue una "injerencia en asuntos internos" y un "acto inamistoso".
En el de Colombia, habría que ver la opinión de los otros partidos que compiten por la presidencia, especialmente los que están a la derecha del centro.
En cambio, el movimiento Morena tiene todo el margen necesario para pronunciarse sobre las elecciones de cualquier país del continente o del mundo sin que implique formalmente una posición del gobierno mexicano y le permita operar internacionalmente sin camisas de fuerza ideológicas.
Esa es y debe ser una de las responsabilidades de Velasco, que de acuerdo con versiones internas estaría en mejores condiciones que su antecesor para lograrlo.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE