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Como también han recordado varios colegas, el último de ellos Jorge Castañeda, el éxito de un Mundial tiene que ver, asimismo, con algo tan intangible
00:10 sábado 20 junio, 2026
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Como ya han dicho varios comentaristas, el número era ridículo de entrada: ¿cinco millones de visitantes por el Mundial, o, más bien, por los 13 partidos que veremos en estas tierras, o sea, una parte pequeña del Mundial? No hay manera. La cosa es que el número de turistas extranjeros, a la espera de confirmaciones que probablemente no llegarán, es muuuuuucho más bajo. De entrada, en la primera semana llegaron 500 mil personas a tierra chilanga, así que nos urge un milagro.
Nos urge en serio. Urgen esos cinco millones. Llevamos el sexenio entero con un crecimiento menos que raquítico, situación que claramente no va a mejorar porque, primero, el tratado de libre comercio está básicamente muerto, porque Trump no parece muy dispuesto a revivirlo, con la tendencia morenista a defender políticos dudosos al precio que sea, y sobre todo porque tenemos un gobierno, un Poder Judicial y un control del territorio por los narcos que invitan a meter dinero aquí más o menos como Noroña invita a comprarle un beso en la kermés. Así que nos hubiera venido de maravilla el dinerito, en lo que quieran: boletos de avión, cuartos de hotel, tequilas y botanas en el restaurante, entradas a Teotihuacán, camisetas del Chavo del 8, o de perdida las caguamas y las papas en la miscelánea. No será. Por ignorancia o por vender cínicamente un optimismo por completo injustificado, alguien hizo las cuentas de la lechera, pero de una lechera que iba a entrar al top cinco de las economías del planeta. Y pues no. Supongo que los empresarios mexicanos, en sus cálculos, no incluyeron esos dineros prometidos, pero el fiasco ahí queda.
Como también han recordado varios colegas, el último de ellos Jorge Castañeda, el éxito de un Mundial tiene que ver, asimismo, con algo tan intangible, pero sin duda importante, como la imagen del país que proyectas al mundo. Bueno, ahí podemos ser más optimistas… Salvo que seas chilango. Guadalajara y Monterrey, según todos los indicios, hicieron la chamba a tiempo, y quedaron ante las visitas como ciudades viables, prósperas, divertidas. Aquí, ni los chistoretes sobre jarabes para la tos, ni las imágenes de la jefa de Gobierno trapeando, van a quitarnos la imagen de bananeros. Más bien al contrario. Los visitantes se encontraron con el Metro sistemáticamente detenido, la policía conteniendo malamente el vandalismo magisterial, los ajolotes medio despintados, las calles inundadas, y dos baños públicos nuevos. Ah, y un aeropuerto en obras, con socavones y goteras.
¿Qué nos salva? Que, en efecto, somos buenos para el desmadre. Que armamos buenas fiestas, y sumamos a la fiesta a los güeros, los entrañables coreanos y los muchos colombianos que andan por aquí, y que se irán felices. Vaya, que nos salva lo que siempre nos ha salvado.
Menos mal que somos simpáticos.