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A veces, entre los extremos se abre la amplitud del pensamiento. ¿De qué depende que podamos alcanzarla?
00:10 lunes 9 marzo, 2026
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El pensamiento político de Noam Chomsky no me parece complejo, congruente o constructivo. Pero su obra como lingüista no sólo me ha interpelado sino ayudado a descifrar el mundo y sus discursos. Y no, nada de lo que sepa de él me lleva a pensarlo delincuente o cómplice de un delito. (El oportunismo social es vulgar pero no delito.) Lo que he leído sobre Woody Allen y Kevin Spacey no me lleva a pensar que sean personas particularmente bondadosas. Difícilmente les presentaría yo a mis sobrinas o sobrinos. Pero creo que ambos son buenos artistas, lo mismo que Roman Polanski e incluso Harvey Weinstein. Sólo que Weinstein es un delincuente convicto y Polanski un prófugo de la justicia mientras que Allen y Spacey han sido exonerados por todos los tribunales que los han juzgado (dos a Allen, tres a Spacey). Me gustará ver sus próximos trabajos en pantalla o en escena (cosa que en el caso de Spacey se antoja tristemente difícil.) A mi juicio (y al de muchos) no ha habido peor política cultural que la de López Obrador: satanizó la alta cultura, instrumentalizó y folclorizó las culturas populares, traicionó el proyecto comunitario que prometió –matándolo de asfixia financiera–, redujo los presupuestos al máximo y los lastró cargándoles un proyecto de infraestructura turística depredador, y otro de infraestructura urbana que no hace sino hiperconcentrar aún más el equipamiento artístico en la demarcación que más tiene en el país, en aras de un efecto propagandístico. En efecto, él eligió a Claudia Sheinbaum como sucesora. Pero la administración de ella no continuó esa política. El Proyecto Chapultepec está frenado. La Colección Gelman y la instalación de Lozano-Hemmer al Museo de Arte Moderno habrían sido impensables el sexenio pasado, lo mismo que la duplicación de fondos a Profest. El impulso a Original con una lógica productiva es genuino. La política de exención de impuestos a la producción cinematográfica de hasta 40 por ciento busca generar industria, como en Canadá (y no, no es un presupuesto cuya ejecución esté por verse: es una política fiscal). No celebro que no haya derogado la reforma al Poder Judicial, me aterra lo que pueda pasar con la legislación electoral pero la política cultural de este gobierno es cosa que apruebo más de lo que desapruebo. Creo que Irán es una tiranía en que la violencia campea y los derechos humanos son ultrajados cada día. Pero también creo que eso no otorga derecho a Estados Unidos y a Israel a bombardearla, y que el argumento del armamento nuclear se ha mostrado baladí desde hace mucho. “La prueba de una inteligencia superior es la capacidad de pensar dos cosas opuestas a la vez y funcionar pese a ello”, dijo Scott Fitzgerald. Fue un gran escritor. También un borracho trepador. También, al parecer, un buen hombre. POR NICOLÁS ALVARADO COLABORADOR IG y Threads: @nicolasalvaradolector