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“El dinero no alcanza, no llega a fin de mes y algunos hacen uso de la deuda”, señaló economista al describir la situación que enfrentan muchos
01:50 sábado 12 septiembre, 2026
JaliscoAunque México registra indicadores favorables como una inflación por debajo del 4 por ciento y un tipo de cambio fortalecido, el desempeño económico durante los primeros dos años del actual gobierno federal muestra señales de debilidad en productividad, crecimiento y poder adquisitivo, advirtió el economista Javier Rueda. En entrevista para “Así las Cosas”, señaló que los indicadores económicos no deben analizarse de manera aislada, pues detrás de cifras aparentemente positivas existen factores que reflejan una economía con un crecimiento insuficiente. Explicó que, mientras la inflación se mantiene por debajo del 4 por ciento y el peso se ha fortalecido frente al dólar, el Producto Interno Bruto (PIB) apunta a un crecimiento cercano al 1.2 por ciento, nivel que consideró insuficiente para las necesidades productivas del país. El economista sostuvo que la baja inflación no necesariamente representa un logro exclusivo del gobierno federal, sino que también responde al comportamiento del mercado y a las medidas implementadas por el Banco de México para contener los precios. En el caso del tipo de cambio, consideró que la fortaleza del peso también debe analizarse en el contexto de la economía estadounidense y de la menor demanda de dólares, por lo que, dijo, no puede atribuirse únicamente a una fortaleza de la economía mexicana. Rueda señaló que el principal problema se encuentra en la baja capacidad productiva y de consumo, pues el país estaría creciendo por debajo del nivel necesario para generar una recuperación económica sólida. Desde su perspectiva, el balance general de estos dos años resulta negativo, principalmente por el crecimiento de la deuda y por políticas de apoyo que, aunque representan un respaldo para determinados sectores de la población, no necesariamente están vinculadas con una mayor productividad. “El peor error ha sido generar una economía a través de apoyos, a través de estímulos que no son productivos”, sostuvo. Consideró que incrementar salarios o entregar apoyos sin que exista un aumento paralelo en la productividad puede terminar trasladándose a los precios, reduciendo con ello el beneficio real para las familias. En contraste, destacó como uno de los aspectos positivos la inversión extranjera directa, que ha registrado niveles importantes y ha permitido generar cadenas productivas; sin embargo, afirmó que este factor no ha sido suficiente para compensar las debilidades que enfrenta la economía nacional. Respecto al impacto en las familias mexicanas, Javier Rueda aseguró que el ingreso puede haber aumentado o mantenerse en niveles similares, pero la capacidad de compra se ha reducido debido al incremento acumulado de los precios. Añadió que el endeudamiento de los hogares también representa una señal de alerta, particularmente porque las familias recurren a créditos con tasas de interés todavía elevadas para cubrir gastos cotidianos. “El dinero no alcanza, no llega a fin de mes y algunos hacen uso de la deuda”, señaló el economista al describir la situación que enfrentan muchos hogares. En este contexto, consideró que la clase media también ha resentido una pérdida en su capacidad de consumo, mientras que los sectores de menores ingresos continúan enfrentando dificultades para mejorar de manera sostenida sus condiciones económicas. Sobre los programas sociales, Rueda reconoció que forman parte de las responsabilidades de un gobierno, pero cuestionó que algunos apoyos no estén vinculados con metas de productividad o mecanismos que permitan medir sus resultados. Puso como ejemplo las becas y programas como Jóvenes Construyendo el Futuro, al señalar que deberían contar con mayores condiciones relacionadas con el desempeño, la capacitación o la incorporación efectiva al mercado laboral. A su juicio, el reto consiste en transformar estos recursos de un gasto social a una herramienta que genere productividad y permita que quienes reciben los apoyos puedan mejorar de manera permanente sus condiciones económicas. Para el cierre del año, Javier Rueda estimó que la economía mexicana podría registrar un crecimiento cercano al 1.2 por ciento del PIB. Para el próximo año, consideró poco probable que el país alcance tasas de crecimiento superiores al 3.5 o 4 por ciento planteadas por algunas estimaciones oficiales, y anticipó que un escenario más realista estaría alrededor del 1.8 por ciento. Con este panorama, advirtió que el tercer año de gobierno tampoco perfila una recuperación económica significativa, por lo que las familias deberán mantener cautela en sus finanzas personales. Finalmente, recomendó aprovechar los ingresos adicionales de fin de año, como el aguinaldo, para reducir deudas, establecer un presupuesto y evitar comprometer recursos en gastos que no sean necesarios.