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¿De qué tamaño complicidades de algunos políticos de Morena con grupos criminales que crecieron y se empoderaron como nunca durante el sexenio pasado?
00:01 viernes 9 enero, 2026
Colaboradores
¿De qué tamaño la conmoción que hasta López Obrador apareció desde su guarida? ¿De qué tamaño los nervios que envió un mensaje errático y colérico descuidando formas elementales? ¿De qué tamaño el temor que al unísono gobernadores y grupos parlamentarios de la 4T cerraron filas contra “la intervención militar” en Venezuela?
¿De qué tamaño son (y han sido, desde hace décadas) los vínculos con el dictador Nicolás Maduro, que hay que salir a dar la cara por él, cuando ni en su país hay protestas ni movilizaciones para defenderlo?
¿Cuántos de los abajofirmantes ya no tienen visa y son investigados en EU? ¿Cuántos mantienen relaciones indecibles con criminales?
¿De qué tamaño las complicidades de algunos políticos de Morena con grupos criminales que crecieron y se empoderaron como nunca durante el sexenio pasado, que hay que curarse en salud ante los amagos de que México también está bajo la mira?
Solo así se entiende que haya quien decida colocarse del lado del dictador para acompañar a tiranos como Díaz-Canel en Cuba, o Daniel Ortega en Nicaragua, frente a lo evidente. Mientras millones de venezolanos que tuvieron que huir de la dictadura festejan por el mundo, unos cuantos, que ni viven en Venezuela y creen saber más que ellos, defienden al régimen narcoterrorista. Curioso: en los festejos por la caída de Maduro hay un común denominador, participan venezolanos; caso contrario, en las pequeñas protestas en algunas ciudades condenando su detención, no hay venezolanos.
No, no hubo un bombardeo contra civiles. No hay una masacre contra la población venezolana. Fue una operación quirúrgica que terminó en la exitosa captura del dictador.
Cuánta hipocresía de quienes se rasgan las vestiduras por la detención de Maduro, pero han callado ante los asesinatos, desapariciones y encarcelamientos ejecutados por un gobierno represor que ha atropellado garantías, libertades y derechos, hundido en la violencia y pobreza a una nación de la que un tercio de sus alrededor de 30 millones de habitantes huyó para buscarse una vida.
No se trata de celebrar el método utilizado por Trump, sino de festejar la caída de un dictador. Desde luego son cuestionables las formas utilizadas por el gobierno estadounidense pero, para quienes creemos en las libertades y la democracia, la captura del criminal que ocupaba de manera ilegal e ilegítima la presidencia de Venezuela, no es más que una buena noticia. Maduro se robó las elecciones: jamás pudo probar su triunfo, como sí hizo la oposición con actas en mano. El dictador está donde hace tiempo debía estar: detenido. Y todo apunta que no será el único. Las complicidades venezolanas trascienden ese territorio.
-Off the record
¿Pelear contra Trump y su gobierno, elevar el tono, escalar la confrontación y doblar la apuesta, para darle gusto a los duros de la 4T? ¿Así se quiere renegociar el T-MEC? ¿A quién le pareció buena idea?
POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
COLABORADOR
@MLOPEZSANMARTIN