Vínculo copiado
#ESNOTICIA
#ESNOTICIA
Él insiste en que “no tiene ninguna obligación personal de ser austero”. Su personaje se construyó sobre esa narrativa, por eso es que se desmorona
00:01 jueves 15 enero, 2026
Colaboradores
Gerardo Fernández Noroña pasó de orinar en la coladera de una gasolinera para no pagar $7 por el uso de un baño, a vivir como millonario, darse vida de magnate y viajar en Primera Clase a Europa cuatro o cinco veces al año
Su indecencia y contradicciones son incontables. El hombre escándalo ha sido, otra vez, exhibido como incongruente e hipócrita; dándose vida de rico con un sueldo con el que no le alcanzaría
El senador morenista, que no ha logrado explicar cómo compró o está pagando su casa de 12 millones de pesos en Tepoztlán, sus coches con valor de más de 2 millones de pesos y su tren de vida que incluye viajes de lujo por el mundo, regresó de Roma, Italia, a finales de la semana pasada, en un asiento que vale unos 100 mil pesos, casi lo que gana en un mes ocupando un escaño en el Senado, lugar en el que, más allá de escándalos, pasa de noche.
Pero a donde vaya cosecha lo que ha sembrado: siempre hay alguien, un ciudadano con una cámara, dispuesto a mostrar su incongruencia e hipocresía; a increparlo y exhibirlo. Se tiene bien ganado el repudio social.
Podría pensarse que el cúmulo de contradicciones de Noroña no son más que anécdotas. Es más profundo que eso. Se trata de un hombre que presumía la austeridad como estandarte, que criticaba los abusos y excesos de otros. Alguien que se erigió en brújula moral y ética, y que se volvió referente dentro de la 4T. Evidenciar su incongruencia no solo es mostrar lo contradictorio de su actuar, sino el extravío de todo un movimiento que no condena su soberbia, excesos y lujos, los protege.
Para quienes han predicado la “austeridad republicana” como virtud política, Noroña tendría que ser la antítesis. Lo suyo no son hechos aislados, sino modus de vida.
Vuelos en primera clase, algunos de ellos con cargo al erario. Viajes en avión privado so pretexto de cubrir agenda de actividades.
Viaje de turismo cubierto por el gobierno de Emiratos Árabes Unidos, sin aclarar a cambio de qué, cuando expresamente la ley prohíbe recibir regalos, máxime viniendo de otro gobierno.
Su casa de descanso en Tepoztlán, Morelos, con valor de 12 millones de pesos en una zona protegida, que no resiste el mínimo cuestionamiento. ¿Quién le prestó el dinero? ¿Una institución o un privado? ¿A cambio de qué?
El abuso de poder, obligando a un ciudadano a disculparse públicamente con él, por encararlo en una sala VIP del Aeropuerto de la CDMX.
Sus ingresos y “donativos” vía YouTube, que despiertan un sinfín de sospechas.
Él insiste en que “no tiene ninguna obligación personal de ser austero”. Su personaje se construyó sobre esa narrativa, por eso es que se desmorona y queda reducido a un simple farsante marcado por escándalos, abusos, contradicciones, mentiras e hipocresías.
POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
COLABORADOR
@MLOPEZSANMARTIN