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La desaparición de una finca emblemática refleja la presión urbanística sobre el patrimonio de la ciudad, afirma el investigador José Alfonso Baños
01:50 sábado 18 julio, 2026
JaliscoLa demolición de la finca ubicada en la esquina de las calles Morelos y 31 de Octubre, en el centro histórico de Puerto Vallarta, representa una pérdida para la memoria colectiva, el patrimonio arquitectónico y la identidad urbana del destino, afirmó el urbanista, investigador y profesor del Centro Universitario de la Costa de la Universidad de Guadalajara, Dr. José Alfonso Baños Francia. En entrevista para “Así las Cosas”, el especialista explicó que el inmueble no sólo tenía un valor arquitectónico, sino también un importante significado histórico al formar parte del conjunto urbano que da identidad al centro de la ciudad y haber estado ligado a familias y personajes que contribuyeron al desarrollo de Puerto Vallarta. "Era una finca de dos niveles con un importante valor de contexto. Marcaba el inicio del centro histórico y formó parte de la vida de familias emblemáticas de Puerto Vallarta. En unos cuantos días desapareció una pieza que había permanecido durante décadas y con ella también se borra parte de la memoria de la ciudad", señaló. Baños Francia advirtió que esta demolición refleja el avance del desarrollo inmobiliario hacia el centro histórico, una zona que durante años permaneció relativamente al margen de los procesos de crecimiento vertical que ya se observan en colonias como Zona Romántica, Versalles y 5 de Diciembre. Indicó que, de acuerdo con la licencia de construcción colocada en el predio, el nuevo desarrollo contemplará cuatro niveles, respetando aparentemente la altura máxima permitida por el Plan Parcial del Distrito Urbano 8, aunque ello no elimina la pérdida del inmueble original. El investigador subrayó que la desaparición de este tipo de construcciones implica mucho más que la pérdida de un edificio. "No solamente desaparecen los objetos materiales; también se pierden los saberes constructivos, las técnicas tradicionales, la arquitectura popular y esos elementos cotidianos que forman parte de la identidad de una comunidad", expresó. Recordó que desde 2018 el centro de Puerto Vallarta cuenta con la declaratoria de Centro Histórico, por lo que cualquier intervención debe contar con el visto bueno de la Secretaría de Cultura de Jalisco, conforme a la Ley de Patrimonio Cultural del Estado. En ese sentido, consideró necesario revisar los procesos mediante los cuales se autorizan las demoliciones, ya que la legislación establece que éstas sólo deben permitirse cuando exista un riesgo estructural que comprometa la seguridad de las personas. "Nos parece extraño que desde Guadalajara se autoricen estas demoliciones sin un conocimiento profundo de la arquitectura vallartense. Si existía un problema estructural, lo procedente era reforzar la construcción antes que eliminarla por completo", comentó. El académico también señaló que Puerto Vallarta cuenta actualmente con alrededor de 40 fincas catalogadas con valor arquitectónico y recordó que desde hace décadas existen inventarios patrimoniales que podrían ampliarse para otorgar mayor protección a inmuebles históricos que aún permanecen en pie. Asimismo, advirtió que la sustitución de viviendas tradicionales por desarrollos inmobiliarios destinados principalmente al mercado turístico modifica el tejido social del centro de la ciudad. "En los últimos veinte años el centro ha perdido más de la mitad de su población permanente. Los nuevos desarrollos difícilmente serán ocupados por familias vallartenses; están orientados a departamentos para renta vacacional o para compradores extranjeros, lo que cambia completamente la dinámica urbana", explicó. Aunque reconoció que las ciudades deben evolucionar y adaptarse a las nuevas necesidades, Baños Francia sostuvo que los procesos de renovación urbana deben realizarse con criterios de conservación patrimonial, transparencia y participación ciudadana. Finalmente, hizo un llamado a que los proyectos que pretendan desarrollarse dentro del centro histórico sean dados a conocer antes de recibir autorización, permitiendo la participación de especialistas, colegios de profesionistas y organismos ciudadanos. "Las ciudades no pueden quedarse congeladas, pero tampoco podemos permitir que la especulación inmobiliaria termine imponiéndose sobre la historia, la identidad y la memoria de Puerto Vallarta. Lo que queda de nuestro patrimonio arquitectónico merece procesos transparentes y un mayor nivel de protección", concluyó.