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Un aforismo del escritor británico Samuel Johnson, "El patriotismo es el último refugio del canalla", parece hoy más vigente que nunca
00:10 lunes 29 junio, 2026
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Dicen que la estupidez no tiene límites geográficos, políticos, ideológicos, raciales, de género o de clase social o económica. Tiene ciertamente un carácter igualitario.Pero sus manifestaciones son reflejo también de que el mundo no ha avanzado tanto como creíamos o deseábamos creer.Las señales están ahí, en la ignorancia y la intolerancia. Esto viene a cuenta por la anecdótica denuncia que por "traición a la patria" que presentó el ciudadano Francisco Javier Zuluaga en Bogotá contra los futbolistas James Rodríguez y Luis Díaz, así como contra la Federación Colombiana de Futbol.
Porque esos seleccionados aparecieron en una fotografía donde hacían gestos asociados con la campaña política del derechista Abelardo de la Espriella, ganador de las elecciones presidenciales en segunda vuelta el domingo pasado. Absurdo como parezca, un tribunal colombiano aceptó la demanda, "de oficio" como se dice en México, aunque según medios colombianos la fotografía habría sido generada con Inteligencia Artificial. Pero más allá de la intolerancia y la imbecilidad de una denuncia por "traición a la patria", por militar o pertenecer a un partido político opuesto al que uno prefiera, la anécdota es un reflejo de la polarización política que viven muchos países y de las absurdas obligaciones que legislaciones mal pensadas o rebasadas ya pueden imponer a la autoridad judicial involucrada, así sea un tribunal menor, como es el caso. Ciertamente, el argumento de traición a la patria surge cada vez con mayor frecuencia en varios países, en los marcos de discusión política. Especialmente en aquellos en que un partido trata de presentarse como encarnación de la nacionalidad o de explotar sentimientos nacionalistas para demeritar a sus adversarios. Peor aún, de repente encontramos que algo que creíamos rebasado está vivo y vigente.
A principios de los años 50, el senador estadounidense Joe McCarthy se hizo famoso como ejemplo de intolerancia por encabezar una literal "cacería de brujas" con su persecución de "comunistas" en el país y dio origen al término Macartismo. Cierto que no era el único en un mundo y una era en la que vivían también otros líderes tanto o más intolerantes y más poderosos.
Pero McCarthy representó la contradicción del discurso democrático y la realidad política en la gran potencia. Hoy, otra vez hay grupos estadounidenses que explotan la idea de que "los socialistas" tratan de llegar al poder, pero eso ocurre en todo país democrático. Desde entonces, hace ya más de 70 años, el mundo ha visto el abatimiento de dictaduras, pero también el resurgimiento de actitudes intolerantes –raciales, sociales o ideológicas– que parecían superadas y el renacimiento del autoritarismo al abrigo de "democracias iliberales" o regímenes populistas que prometen mucho más de lo que quieren o pueden cumplir. Un aforismo del escritor británico Samuel Johnson, "El patriotismo es el último refugio del canalla", parece hoy más vigente que nunca. POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS COLABORADOR
@CARRENOJOSE1