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Durante décadas se ha hablado del bloqueo estadounidense a Cuba. Hay quienes lo ven como causa de todos los males que aquejan a la isla
00:10 viernes 20 febrero, 2026
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Pertenezco a una generación para la que Cuba y la Revolución no eran solamente expresiones ideológicas sino, tanto o más importante para los mexicanos, un factor de balance y contrapeso geopolítico.
Sucesivos gobiernos mexicanos así lo entendieron y el apoyo y solidaridad con el régimen fueron un continuo de nuestra política exterior.
Hoy, el gobierno cubano se tambalea no por todas las razones que debiera —autoritarismo, centralismo e ineficiencia, falta de libertades y de democracia—, sino por el último y más extremo apretón de tuercas del bloqueo estadounidense: el cierre de la llave del petróleo desde Venezuela y México.
Imagine usted, querido lector, querida lectora, que tiene un negocio. De repente le prohíben venderle o comprarle al cliente y proveedor más grande del mercado, que además está cruzando la calle de donde usted trabaja. Y usted busca alternativas pero, también, encuentra un gran pretexto para sus propias ineficiencias y limitaciones. Además, a quien se queje lo puede usted acusar de desleal, de traidor. Hasta que se va usted quedando sin clientes, sin proveedores, sin electricidad ni gasolina ni aliados ni amigos ni perro que le ladre.
Durante décadas se ha hablado del bloqueo estadounidense a Cuba. Hay quienes lo ven como causa de todos los males que aquejan a la isla. En el otro extremo, hay quienes recurren a la semántica para argumentar que no hay bloqueo, como si viviéramos en el siglo XIX y los bloqueos tuvieran que ser marítimos y no económicos. Pero hoy, a la luz de los últimos hechos, no hay duda alguna: con todas sus ineficiencias y limitaciones, Cuba enfrenta además un estrangulamiento severo.
¿Bastará para derrocar al régimen? Es muy probable que la asfixia provoque caos y desesperación, pero no se ven alternativas políticas dentro ni fuera de la isla. La crisis humanitaria puede provocar protestas, claro, ¿pero serán suficientes para un cambio de régimen?
Del costo humanitario no hay duda, y eso puede convertirse en condena generalizada al gobierno estadounidense, más incluso que al cubano. La falta de combustible provoca ya cancelación de vuelos, y pronto el cierre de hoteles, hospitales, escuelas y todo tipo de actividades económicas. Son altas las probabilidades de una hambruna y de epidemias, y se empieza ya a señalar que el castigo colectivo a la población es un delito de acuerdo al derecho internacional y la Convención de Ginebra.
Pero también juega aquí la política interna de EU: se le atribuye a Marco Rubio el impulso a las más recientes medidas y la determinación de que ésta sea la gota que ahogue al régimen. De tener éxito, sus aspiraciones presidenciales tendrían un enorme avance.
Pero si en vez de un colapso repentino solo vemos un deterioro dramático de las condiciones de vida y una oleada de refugiados buscando llegar a EU (y abrumando en el camino a México), el sueño cubano se convertiría en una pesadilla para sus promotores.
Una pesadilla —hay que decirlo— que estarán sufriendo en carne propia millones de cubanos inocentes.
Apuntes al margen
El desaseado episodio de la salida de Marx Arriaga de la SEP merece una mirada más profunda: no es sólo un espectáculo lamentable, sino una toma de posiciones que llega desde la misma Presidencia de la República.
POR GABRIEL GUERRA CASTELLANOS
@GABRIELGUERRAC