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Este rezago no es un asunto técnico menor, sino una de las principales causas de los problemas estructurales que enfrenta el municipio
01:50 jueves 8 enero, 2026
JaliscoMientras Puerto Vallarta continúa avanzando en la actualización de su Plan Municipal de Desarrollo Urbano, Bahía de Banderas enfrenta un rezago crítico de 23 años sin renovar sus instrumentos de planeación, una omisión que hoy se traduce en falta de empleo formal, crecimiento desordenado y deterioro en la calidad de vida de sus habitantes. Así lo advirtió en entrevista para “Así las Cosas” el urbanista José Alfonso Baños Francia, investigador y profesor del Centro Universitario de la Costa de la Universidad de Guadalajara, al analizar los foros ciudadanos que iniciaron para actualizar el plan urbano de Puerto Vallarta, aprobado originalmente en 2020. Baños Francia reconoció como positivo que Vallarta esté revisando su planeación ante el acelerado crecimiento de la región, pero contrastó este esfuerzo con la situación de Bahía de Banderas, donde —dijo— no se han actualizado los instrumentos urbanos desde 2002. “Para mí, el gran misterio es por qué Bahía de Banderas no ha actualizado su planeación en más de dos décadas. Son 23 años de atraso, a pesar de que cuentan con un instituto municipal de planeación que, en teoría, debería ser un referente regional”, señaló. El académico explicó que este rezago no es un asunto técnico menor, sino una de las principales causas de los problemas estructurales que enfrenta el municipio, particularmente la escasez de empleo formal, estable y bien remunerado. “Cuando una ciudad crece sin control y sin instrumentos actualizados, lo primero que se afecta es la economía de la gente. No hay suelo para vivienda accesible, las personas viven cada vez más lejos de sus centros de trabajo y el mercado laboral se estanca”, explicó. Baños Francia advirtió que la falta de planeación ha generado un círculo vicioso: dependencia del empleo turístico precario, asentamientos en zonas sin servicios, sobrepoblación y un crecimiento urbano que profundiza la desigualdad social. Indicó que el desarrollo desordenado ha provocado una fractura cada vez más evidente entre las zonas turísticas —con infraestructura moderna y altos estándares— y las colonias donde habita la mayoría de la población trabajadora, que enfrentan carencias de agua, drenaje, transporte y vivienda digna. “Hemos perdido racionalidad en el crecimiento urbano. Los intereses inmobiliarios han marcado la expansión de las ciudades y hoy los ciudadanos pagan las consecuencias: traslados largos, transporte saturado, servicios insuficientes y pocas oportunidades reales de desarrollo”, afirmó. El urbanista subrayó que Bahía de Banderas enfrenta riesgos mayores por seguir operando con una planeación obsoleta, incluso dentro de un contexto metropolitano como el de la región Vallarta–Bahía, donde —recordó— existe un marco de gobernanza que no se está cumpliendo de manera efectiva. “Podemos tener buenas leyes y buena normatividad, pero si no se aplican, o si la propia autoridad las incumple, no hay plan que funcione”, advirtió.
Finalmente, Baños Francia insistió en que cualquier actualización urbana debe poner en el centro a la ciudadanía, especialmente a los sectores más vulnerables, y no únicamente a los intereses del mercado inmobiliario.