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En Morena premian la obediencia ciega. Quieren lealtad, aunque sea irresponsable y cómplice. Es más, esa lealtad que raya en contubernio, les gusta
00:01 jueves 12 marzo, 2026
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En Morena no quieren aliados, sino súbditos. No quieren pares, sino subordinados. No resisten que les cuestionen, mucho menos que alguien pueda disentir. Les gusta la obediencia ciega. Sin cuestionamientos, sin criterio propio, sin pensamiento ni ideas propias. Detestan la libertad de pensar y decir. Les estorba.
“Como venga, la vamos a aprobar”, decía hace unos días sobre la iniciativa de reforma electoral de Palacio Nacional, sin recato, Ricardo Monreal, coordinador de Morena en San Lázaro. Como si fuera normal. Como si el trabajo de los legisladores no fuera, siquiera, leer, revisar, enriquecer y debatir las iniciativas que van a votar. Monreal dio brújula: en Morena se obedece, se acata, sin cortapisas.
Por eso el que PT y Verde hayan señalado que no acompañarían a ojos cerrados lo que la presidenta Sheinbaum envió como iniciativa, los hizo pegar el grito en el cielo.
El sectarismo es tal, que la 4T cruje. La fisura está cada vez más expuesta.
A los de casa, los linchan en redes por no alinearse. Les avientan el aparato por pensar distinto.
Ni un milímetro les permiten salirse de la línea. El más reciente ejemplo, que no el único, lo encarna la diputada del PT, Lilia Aguilar. Por cuestionar la iniciativa de reforma, fue colocada en el paredón. Traidora, es lo menos que le dijeron.
“Chueca, cuasimodo, popeye, la chueca del bienestar, traidora…”, comenzó su dura intervención en la Tribuna de San Lázaro.
“Vengo a hacer un llamado para que no se utilicen las formas de dominación que ha repetido un grupúsculo de nuestro movimiento. Afecta a todos. Porque en el momento en el que nos dicen ‘traidores’ y van a perseguimos por mis bienes (porque no tengo nada que esconder). No me avergüenzo de nada, como no se avergüenza el PT de su posición. Asumimos el ataque. Nunca pensamos que vendría de nuestro hermanos de clase”, señaló atizando contra Morena.
“Somos firmes en nuestro planteamiento de fortaleza y pluralidad (…) han querido atacarme personalmente, han querido personalizar su incompetencia para escuchar atacando, fíjense nada más, solo mi físico. Andrés Manuel (López Obrador) dijo una vez, que a este movimiento solo lo podría acabar este movimiento; la intolerancia, el sectarismo, los pleitos por los puestos y la desviación de los ideales del movimiento como la corrupción que hoy claramente se da en nuestro movimiento”, remató.
En Morena premian la obediencia ciega. Quieren lealtad, aunque sea irresponsable y cómplice. Es más, esa lealtad que raya en contubernio, les gusta.
Y quien se sale de la línea recibe la furia morenista. A quien no se alinea, lo buscan aplastar. ¿Ya quedó claro? ¿O los aliados PT y Verde necesitan más pruebas? ¿Van a seguir viviendo acorralados?
POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
COLABORADOR
@MLOPEZSANMARTIN