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En plena emergencia sanitaria por el Covid 19 pasamos por los meses más terribles de violencia contra las mujeres desde 2015
02:06 viernes 19 junio, 2020
LABERINTOS
En plena emergencia sanitaria por el Covid 19 pasamos por los meses más terribles de violencia contra las mujeres desde 2015. En solo tres meses 964 mujeres fueron asesinadas en todo el territorio mexicano. Y como muchas de las fiscalías de los estados clasifican la mayor parte de los que debieran ser feminicidios como homicidios dolosos; tenemos que 720 de los asesinatos de las mujeres están clasificados como homicidios dolosos y 244 como feminicidio, según cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública. México es un país extraño; llega el día de la madre y ahí van las flores, las comilonas, la celebración, sin importar que éste es uno de los países con más violencia hacia las mujeres, muchas veces víctimas de violencia comunitaria. Llega el día del padre y muchas veces pasa como si nada, y eso tiene raíces profundas: nuestros padres tradicionalmente no son el prototipo de la responsabilidad y tampoco son constructores de escenarios de paz. Casi todas las entrevistas que he hecho a personas privadas de la libertad tienen como constante la ausencia del padre, o la presencia de un padre golpeador y alcohólico; por ejemplo, para más de la mitad de los menores que han estado recluidos el recuerdo más doloroso que tienen está relacionado con el abuso de sus padres. Sin duda en este tema tenemos mucho por hacer. Pero permítanme reconocer que también hay padres fantásticos, amorosos, solidarios, de esos que no cuentan hasta 10, porque no educan a golpes. Hoy en México, afortunadamente, está creciendo una generación de hombres que están siendo educados sin gritos ni golpes; hay generaciones de hombres jóvenes que son capaces de cuidar a sus hijos, compartir las labores del hogar, entendiendo que esa cosa que se llama familia es una responsabilidad compartida. A esos papás hay que reconocerles su esfuerzo, abrazarlos y amarlos porque van a contracorriente. Son hombres valientes que están construyendo un modelo de familias y de relaciones diferentes, se les llaman constructores de comunidades seguras. Educar sin golpes ni gritos tienen enormes beneficios en la construcción de la identidad de los niños y luego adultos. A ellos busquemos abrazarlos con un libro, con un texto, con una carta donde les hablemos de lo que significan para nosotros. Para ellos un enorme reconocimiento. Y tú ¿qué opinas? @Pfloresblavier